En el 2017, cerca de 100 familias del paraje Alto El Puesto, Graneros, quedaron sin camino. Fue a causa de una gran creciente que abrió en el corazón del pueblo un enorme socavón y devoró a la escuela 195 y a otras casas de vecinos. Por puro milagro no hubo víctimas que lamentar.
Los accesos hasta ahí desde la ruta nacional 38 y la provincial 308 acusaron graves daños en varios tramos. En algunos se abrieron pozos de hasta 15 metros de profundidad. A partir de ese desastre, que produjo el fenómeno climático, los vecinos salían hacia Graneros o a La Invernada atravesando fincas de productores de la zona. Ahora no lo pueden hacer y están literalmente aislados.
“La solución al problema del camino nunca llegó a pesar de los innumerables pedidos que le hicimos al gobierno”, se quejó Sara Medina, vecina de la zona.
El socavón de 200 metros de extensión sigue casi igual que al principio, aunque con algunos trabajos que permanecen suspendidos. “Lo grave es que ahora los agricultores, hartos de soportar el tránsito permanente de vehículos, cerraron los pasos por sus propiedades. Así quedamos sin salida. Hay que estar dispuestos a enfrentar una odisea para poder hacer caminando, o en moto, los casi cinco kilómetros que nos separan de Graneros”, añadió la mujer.
Hay sectores por donde pasan bordeando los profundos hundimientos, según contaron.
Sara se constituyó en una de las voceras de los pobladores de Alto El Puesto que, desde el lunes pasado, realizan durante la mañana cortes de tránsito en la ruta 308.
Reclaman la reconstrucción del tramo vial que los mantiene aislados. La manifestación, que genera trastornos en la circulación vehicular, persistirá hasta tanto logren una respuesta a sus reclamos, según advirtieron. En la carretera queman cubiertas y atraviesan ramas de árboles.
Badén destruido
El problema que denuncian también afecta a los vecinos de Rodeo Grande. Es que todos tienen que atravesar el badén del río Marapa que, desde hace cuatro años, permanece casi totalmente destruido.
“Se lo reparó precariamente, con piedras que las lleva el agua cuando llueve. Es un peligro pasarlo en moto, bicicleta o en auto. No son pocas las madres con chicos que cayeron al lecho con sus hijos cuando los llevaban al médico”, apuntó don Pedro Medina. “Ningún pueblo puede sobrevivir sin camino. Nosotros ahora nos quedamos sin vía de salida. Y la necesitamos ante una emergencia médica u otras necesidades. Hay ancianos y niños que a veces requieren atención en Graneros. También hay obreros que iban a la zona a trabajar y ahora no lo pueden hacer”, planteó.
Además, según apuntó, hay una veintena de productores de tabaco que en estos días no pueden extraer su cosecha. Uno de ellos es Hipólito Victoria, de Rodeo Grande. “Mi tabaco está listo para la entrega, pero no tengo camino para sacarlo. Sufrimos un abandono total de parte de las autoridades. Pertenecemos al municipio de Graneros, pero nunca la intendenta Alejandra Cejas siquiera se apersonó a escucharnos. Tampoco nos atiende en su despacho”, expuso el hombre.
Los vecinos prevén que la situación que soportan empeorará cuando comiencen a arreciar las lluvias. “Si ahora estamos aislados, peor estaremos cuando en el verano comiencen a llegar las crecientes. Entonces el badén va a desaparecer totalmente. No sé cómo haremos para sobrevivir”, planteó Sara.
En Alto El Puesto y Rodeo Grande unas treinta familias ya abandonaron el lugar para ir a vivir en otros pueblos más seguros y con caminos. “En mi caso no puedo dejar mi tierra en la que produzco y me gano la vida. Además, si lo hago no tendría cosas que hacer para sobrevivir. Si lo único que sé es labrar la tierra. Este problema nos desespera porque es parte de una situación de abandono que sufrimos”, apuntó Victoria.
Los manifestantes, que liberan el tránsito cada hora, coincidieron en señalar que la falta de preocupación de parte del municipio de Graneros hacia ellos se manifiesta además en la falta de agua potable que sufren desde siempre. “Con bombas manuales extraemos agua que a veces carga bastante arsénico”, advirtió Medina.
También la desidia oficial, aseguraron, se refleja en la existencia de varias familias humildes que aún tienen letrinas.